Estudio de demanda y necesidad
Parque de vehículos del municipio y del entorno, previsión de electrificación, tipología de usuario —residente, visitante, flota, tráfico de paso— y déficit de infraestructura existente.
Ciudades · Movilidad eléctrica
Dónde, cuántos y de qué potencia. Y cómo desplegarlos sin que el municipio ponga dinero.
El problema
Todos los ayuntamientos saben que tienen que desplegar recarga pública. Las preguntas difíciles vienen después: cuántos puntos, en qué calles, de qué potencia, quién los explota, quién los mantiene, y qué pasa si se ponen donde no hay demanda.
Un despliegue mal dimensionado es una infraestructura infrautilizada que nadie quiere operar y que el municipio acaba manteniendo. Uno bien dimensionado es un servicio que un operador quiere y por el que está dispuesto a pagar.
Nuestros servicios
Parque de vehículos del municipio y del entorno, previsión de electrificación, tipología de usuario —residente, visitante, flota, tráfico de paso— y déficit de infraestructura existente.
Análisis geoespacial para determinar dónde tiene que ir cada punto: flujos de movilidad, aparcamiento disponible, capacidad de la red eléctrica, equipamientos y actividad comercial. De él salen el número de puntos, su ubicación y la potencia que hace falta en cada uno.
Quién invierte, quién explota, quién mantiene y quién cobra. Comparamos concesión, gestión directa y modelos mixtos, con los números de cada uno.
Redactamos el pliego para que el servicio salga al mercado: obligaciones de servicio, plazos, canon, condiciones de mantenimiento y criterios de adjudicación. Pliegos funcionales y neutros tecnológicamente.
El modelo que lo hace posible
En una concesión de servicio, el ayuntamiento no compra ni instala nada. Licita el derecho de explotar el servicio de recarga en la vía pública, y es el concesionario quien invierte, opera y mantiene. A cambio, el ayuntamiento puede recibir un canon.
La condición para que funcione: que el estudio previo sea bueno. Ningún operador se compromete con un pliego que le impone puntos donde no hay demanda.
Ayudas
El canal habitual de ayudas para infraestructura de recarga es el plan MOVES, gestionado por las comunidades autónomas —en Cataluña, a través del Institut Català d’Energia— y complementado por convocatorias estatales de despliegue de infraestructura de acceso público. Las administraciones públicas son beneficiarias admisibles.
Ahora bien, somos claros con esto: las convocatorias van por ventanas y no siempre hay una abierta. Un proyecto de recarga que dependa de una ayuda para existir se queda parado hasta que sale una.
Por eso planteamos primero la concesión, que no depende de ninguna convocatoria, y tratamos la ayuda como lo que es: una mejora si llega, no la condición para empezar. Y si hay ventana abierta, la tramitamos.
Independencia
No comercializamos equipamiento de recarga, no operamos puntos y no tenemos vínculo societario ni comercial con ningún fabricante ni operador. El pliego lo redactamos para el municipio y describe el resultado que necesita, no las características de un producto concreto.
En un mercado donde muchos de los que se ofrecen a «ayudarte con el pliego» aspiran después a ganarlo, esto no es un detalle.
Antes de decidir nada, hay que saber dónde hay demanda real en tu municipio. Este es el primer entregable y el que ordena todo lo demás.
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